Agosto 2011
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Cansado me tienen con eso de que hay que apretarse el cinturón, que es una mala época y que tenemos que arrimar el hombro para salir de esta situación.
Claro está que la culpa no es nuestra, y me refiero con “nuestra” a los ciudadanos trabajadores en general. Hemos crecido en un sistema del que poco sabemos de las grandes esferas, y vamos creciendo y confiando en que todo es así porque tiene que serlo. Mientras tanto, las grandes empresas, especuladores, bancos y gobiernos se reparten un pastel que pocos prueban, y a los demás nos toca adaptarnos a una situación que ellos deciden, en beneficio propio por supuesto. Ellos deciden lo que cobran, subiéndose los sueldos continuamente y con pensiones vitalicias que rozan el absurdo. Ellos controlan los precios de todos los productos incluso los de primera necesidad. Ellos deciden nuestros sueldos, que jamás crecen como crece el nivel de vida. Ellos meten en guerra a nuestros ejércitos por relaciones comerciales y diplomáticas y haciendo que nosotros y no ellos, paguen las consecuencias. Especulando con nuestras vidas, a la vista de todo el mundo y con nuestra increíble pasividad el respecto, van aumentando sus fortunas, sin el mínimo atisbo de conciencia social.
Después de décadas de explotación encubierta, el juego se les va de las manos y acaban provocando una crisis internacional sin precedentes. Tanto han chupado del bote que al final las consecuencias no se pueden barrer debajo de la alfombra y el mundo empieza a darse cuenta de que el sistema económico que nos envuelve no es tan prefecto y brillante, y que no es más que enmarañada trama burocrática con el único fin de mantenernos al margen, y hacer que los ricos sean más ricos a costa de que los pobres sean más pobres.
El sistema económico colapsa y empezamos a oír esa frase encantadora sobre “refundar el capitalismo”, y todavía se me dibuja una sonrisa en mi cara cuando lo oigo. Vemos que los bancos no pueden hacer frente a “su” deuda, que no es más que capital privado que han perdido por especular con nuestro dinero, y es que tiene cojones. Y empezamos a darles más dinero para intentar mantener a flote un sistema que solo funciona para unos pocos, aumentando las diferencias entre clases sociales. Recortamos del fondo público para saldar deuda privada, lo que provoca un descenso en la calidad de servicios básicos como sanidad, educación o transportes, con la inevitable consecuencia a la larga de la privatización de estos servicios. Así que en resumen, ellos especulan para forrarse, su avaricia sin fin jode el sistema y no pueden hacer frente a las deudas, les “regalamos” la pasta y al final se hacen con el control de los servicios públicos, buena jugada si señor.
Así que siendo ellos los que han saturado de deuda el sistema, se nos dice que somos nosotros los que tenemos que pagarlo. Congelamos salarios y pensiones y empezamos con recortes sociales, mientras las rentas más altas cada día son más altas. Las grandes multinacionales aumentan sus ganancias año tras año y aun así despiden a miles de trabajadores y el número de mil-millonarios del mundo se ha multiplicado por 2 desde el comienzo de la crisis. CIU en Cataluña ha hecho unos recortes en servicios sanitarios a un nivel que en poco tiempo el resultado se traducirá en un aumento de muertes de los ciudadanos, sin embargo ni un solo partido político del parlamento catalán a apoyado la propuesta de reducir el número de coches oficiales, con el despilfarro que eso supone. ¿Todavía hay alguien que crea que quieren ayudarnos?. ¿Cómo es posible que sigamos parados?. No se que más tiene que pasar para que nos movilicemos, pero está claro que ellos nos dan por el culo porque nosotros nos dejamos, y perdón por la expresión.
Con un mínimo porcentaje sacado de esas fortunas ingentes no necesitaríamos hacer ningún recorte, pero dios les libre de comportarse como personas civilizadas con un poco de conciencia social. Lo mejor es que sigamos explotando y exprimiendo a las rentas más bajas, a costa de seguir manteniendo esos jacuzzi, mansiones y deportivos.
No se cuanto tiempo seguirá esto así, cuanto tiempo conseguirán mantener a la población engañada y sumisa para seguir jugando con nuestras vidas. Pero lo que si esta claro es que se cuece una revolución, un levantamiento rápido y pacífico contra el sistema establecido y eso lo cambiará todo, una nueva conciencia social dirigida por primera vez a la igualdad y a la sostenibilidad. La pregunta es cuanto tiempo tendremos que esperar para verlo y que pasos tenemos que seguir para conseguirlo. Tarde o temprano llegará un punto de inflexión, una situación, un evento internacional que nos unirá a todos por encima de las fronteras. Posiblemente será algo terrible, algo violento y cruento que ponga de manifiesto la frialdad con la las altas esferas nos manejan para su beneficio propio. Nos uniremos en la rabia y la desesperación y eso lo cambiará todo. Como dice Ervin Laszlo, la sociedad como las especies, evolucionan a través de bifurcaciones. Una situación provoca una bifurcación creando dos alternativas. Estamos ante el umbral del cambio más importante para la sociedad humana, y en nuestras manos está el poder para elegir el camino de la superación o del caos.
Alicuetaro